viernes, 16 de julio de 2010

Cómo mantenerte en tu sano juicio

Un bebé inconsolable es un reto duro para cualquier padre. Te pueden dar ganas de llorar a ti también. Adelante. Y recuerda:

No es culpa tuya.

Cuando tu bebé rechace tus intentos de consolarle o parezca enojado contigo, recuerda que es demasiado pequeño para entender el concepto de culpa. Y aunque puedes hacer muchas cosas para tratar de calmarlo, el hecho de que tenga cólico no tiene nada que ver con tus habilidades como madre.

No lo puedes hacer sola.

Comparte el cuidado del bebé con tu pareja. Pídele a un familiar o a un amigo que te sustituya de vez en cuando, para que tú puedas dar un paseo tranquilo o refrescarte con una ducha.

Si notas que te estás enojando o estás resentida con tu bebé, respira hondo y mételo en su cuna. Después llama a un familiar o amigo para que venga a cuidarlo un rato mientras tú te calmas.

Si no puedes llamar a nadie para que venga a ayudarte, contacta una línea de ayuda a padres local. La gente que contestaba estas llamadas tiene mucha experiencia y sabrá como ayudarte.

Estás ayudando a tu bebé, aunque siga llorando.

Quizás no puedas conseguir que tu bebé deje de llorar. De hecho, puede ser que lo que necesite justamente sea llorar, y lo mejor que puedes hacer es respetarlo y aceptarlo. Continúa cargándolo, meciéndolo y mostrándole tu amor, y déjalo que llore con la tranquilidad y la seguridad de saber que es muy querido.

21 estrategias para calmar a un bebé que padece de cólicos

Puede llevarte un tiempo descubrir la mejor forma de calmar a tu bebé, porque lo que funciona con un niño no funciona con otro. Pero hay algunas estrategias que te serán útiles. Unas te funcionarán mejor si tu bebé tiene problemas digestivos, y las otras son más efectivas si lo que necesita es relajarse y sentirse seguro.


Revisa su biberón.

Si alimentas a tu bebé con un biberón, es importante que te asegures de que el biberón que usa no está contribuyendo a que trague demasiado aire. Cuanto más aire trague mientras se alimenta, más probable es que tenga problemas estomacales.

El agujero de la tetina no debe ser demasiado pequeño, porque esto podría frustrarle y hacerle tragar con más ansiedad, ni demasiado grande, porque el líquido podría bajar en cantidades excesivas.

Algunos biberones están especialmente diseñados para reducir la toma de aire. Unos tienen una forma curvada, mientras que otros tienen unos filtros o forros interiores, que previenen la formación de burbujas de aire en el líquido y hacen que la tetina no se colapse.

Mantén a tu bebé erguido mientras lo alimentas.

Trata de mantener a tu bebé más derechito cuando lo alimentes para que la fórmula o la leche materna bajen más directamente a su pancita. Si está acurrucado o doblado hacia delante, hay más posibilidades de que se cuele algo de aire junto a la leche.

Elimina las comidas ansiosas.

Dale de comer a tu bebé antes de que tenga mucha hambre. Si está llorando a gritos porque está muy hambriento, es más probable que trague aire junto con la leche. Trata de darle de comer en un ambiente tranquilo: baja las luces, pon música relajada y pídele a sus hermanos que no hagan mucho ruido (la esperanza es lo último que se pierde).

Hazle eructar a menudo.

Los eructos eliminan las burbujas de aire que están atrapadas en la pancita de tu bebé. No esperes hasta que haya terminado de comer para sacarle el aire. Trata de hacerlo eructar cuando cambies de pecho si lo estás amamantando, o cada pocos minutos si lo alimentas con biberón.

Adapta tu dieta si estás amamantando.

Si crees que tu bebé puede ser sensible a algo que tú comes y que pasa a tu leche, prueba a eliminar los productos lácteos (leche, queso, yogur) durante un par de semanas, que es el tiempo que tarda la proteína de la leche de vaca en desaparecer de tu leche.

Si esto no te da resultado, puedes comprobar si las comidas picantes, los productos elaborados con trigo, las frutas secas, fresas, verduras tales como col o repollo, brócoli y coliflor, ajo, cafeína y alcohol tienen algún efecto. Para detectar si alguno de estos alimentos está afectando a tu bebé, evítalos todos durante algunos días. Si tu bebé se pone mejor, reincorpora un alimento solamente y después de unos días incorpora otro. Si tu bebé empieza a mostrarse molesto nuevamente después de que empieces a comer un determinado alimento, habrás descubierto la causa del cólico. Este proceso puede llevar algún tiempo, pero si elimina los episodios de llanto prolongado de tu bebé, merece la pena.

Pregunta si puedes cambiar la fórmula.

La leche de fórmula no suele causar cólico, pero si tu bebé lo padece, vale la pena probar con un cambio de marca. Pregúntale a tu doctor si puedes usar una fórmula que no contenga la proteína presente en la leche de vaca.

Prepara un remedio natural.

Los padres han tratado el cólico de sus bebés durante generaciones con remedios naturales como tés de hierbas suaves (especialmente, hinojo, eneldo, anís, menta, y manzanilla). Tienes que tener mucho cuidado con las dosis, así que consulta primero con un herborista de confianza y habla siempre con el doctor de tu bebé. Algunas mamás aseguran que cuando ellas beben estos tés, su bebé se mejora.

Prueba un medicamento de venta sin receta.

Muchos padres han tenido suerte dando a sus bebés gripe water(que es una agua medicinal preparada con hierbas y bicarbonato). O quizás quieras probar gotas contra los gases, si es que los gases son lo que están molestando a tu bebé. Asegúrate de comprar gotas específicamente preparadas para bebés y, como hay que hacer siempre, habla con tu doctor antes de usar cualquiera de estas dos cosas.

Dale un masaje a tu bebé.

Un masaje suave en la pancita puede ayudar a que salga el gas o, por lo menos, puede hacer que el estómago de su bebé y su estado de ánimo mejoren. También puedes poner a tu bebé boca abajo sobre tus rodillas y frotarle la espalda. A veces esto ayuda a relajar la presión excesiva que siente en el estómago.

Usa una bolsa (tibia) de agua caliente.

A algunos bebés les gusta la sensación de una bolsa de agua tibia sobre el estómago. Llena una bolsa de agua caliente con agua tibia y envuélvela en una toalla. Ponla sobre tu estómago y echa a tu bebé encima tuyo. Ten mucho cuidado de que el agua no esté demasiado caliente. Lo que a ti te parece tibio puede ser demasiado caliente para la sensible piel de un bebé.

Haz ruido.

A los bebés les gustan los sonidos que les recuerdan el rítmico latido de tu corazón y los ruidos que oían en tu vientre. A lo mejor tu bebé se siente mejor si pones su sillita cerca de la secadora en funcionamiento o metido en una mochila frontal mientras tú pasas la aspiradora. O quizás se calme si enciendes el extractor de aire de la cocina.

Haz música.

Cántale a tu bebé o pon un disco de canciones de cuna o de música suave. Incluso puedes encontrar discos que reproducen los relajantes sonidos de un útero materno. ¡Por otra parte, algunos padres dicen que sus bebés prefieren el rock!

Muévelo.

A los bebés les tranquiliza moverse suavemente, así que usa una mecedora, un columpio de bebé o un asiento vibrador. También le puede gustar pasear por la casa metido en una mochila frontal o una cangurera. Posiblemente prefiera estar bastante alto, cerca de tu pecho y del latido de tu corazón. Da suaves rebotes arriba y abajo en esta posición, mientras mantienes a tu bebé bien agarrado.

Pasea en auto.
Muchos padres cuentan que un paseo en auto, con su movimiento, ruido y vibración, es santo remedio para el cólico. Pon a tu bebé en su asiento del auto y sal a manejar para ver si el paseo alivia tu bebé.

Prueba a cambiar de ambiente.

Si estás adentro, sal a dar un paseo, sea con tu bebé en la carreola (cochecito), la cangurera o una mochila frontal. Ver, oler y oír cosas nuevas puede distraer a tu bebé y quizás se quede dormido. Por otro lado, si has estado toda la mañana afuera con tu bebé, quizás necesita un rato tranquilo en casa.

¡Silencio!

Aunque a algunos bebés les reconforta el movimiento, el ruido y la actividad, otros necesitan menos estímulos y responden mejor al silencio, la quietud y la oscuridad.


Baña a tu bebé.

Un baño tibio en mitad de un episodio de cólico puede distraerlo y relajarlo. A algunos bebés les encanta que los sostengan bajo la ducha, con un chorro suave cayendo sobre su espalda. A tu bebé le puede tranquilizar el golpear rítmico del agua, además del sonido.


Mantén una rutina.
Es importante alimentar a tu bebé siempre que tiene hambre, pero aparte de esto, una rutina fija puede ser muy reconfortante para él: mantén los baños, paseos y siestas a horas regulares. Tu bebé no está pendiente del reloj, claro está, pero nota el ritmo de sus días.

¿Por qué hay que sacarle el aire a los bebés?

¿Qué significa que el bebé tiene "gases" o "aire"?

Esto se refiere al aire que se acumula en el estómago del bebé, lo cual ocurre en gran parte mientras traga al alimentarse, pero también pasa cuando llora e incluso mientras respira. Este aire puede hacer que el bebé se sienta lleno antes de haber tomado suficiente leche, y también puede causarle mucha incomodidad.

¿Cómo sabré si el bebé ha tragado mucho aire?

Hay bebés que tragan mucho aire al comer y necesitan eructar después de cada toma. A otros parece no afectarles este problema y casi nunca tienen aire. Es posible que tu bebé haya tragado demasiado aire si se resiste a aceptar el segundo pecho o si suelta el biberón y empieza a llorar. Tal vez notes una expresión de dolor en su carita, y puede que empiece a contraerse o retorcerse, sobre todo si tratas de acostarlo después de comer.

¿Los bebés que maman también tienen gases?

Los bebés que maman suelen tener menos problemas de gas en el estómago que los bebés que se alimentan de biberón. Esto se debe a que ellos mismos logran controlar el flujo de la leche del pecho y chupar más lentamente, tragando menos aire con la leche. Otro motivo es que suelen comer menos cantidad, más frecuentemente, y se les puede alimentar en una posición más vertical, y estas dos cosas reducen la cantidad de aire que se tragan. Pero, aunque amamantes a tu bebé, es probable que tengas que hacerle eructar, sobre todo si come muy rápido o tu leche fluye con mucha rapidez.

¿Qué puedo hacer para que mi bebé trague menos aire al tomar el biberón?

La manera como fluye la leche de un biberón puede hacer que el bebé ingiera aire entre una y otra tragada. Puedes ayudarle a tragar menos aire dándole el biberón en la posición más vertical posible y asegurándote de inclinarlo lo suficiente para que la leche cubra completamente la base de la mamila (tetina).

¿Cómo hago eructar a mi bebé?

Si ves que el bebé está tragando rápidamente, no interrumpas su comida para hacerlo eructar. Probablemente llorará y tragará más aire aún. Aprovecha los intermedios naturales, cuando vayas a cambiar al bebé de un pecho al otro, o cuando él solito suelte la mamila del biberón. Cuando termine de comer, vuelve a sacarle el aire. Una de las maneras más eficaces de hacerlo es dándole palmaditas suaves en la espalda o frotándosela. (Recuerda que, junto con el aire es posible que el bebé saque también un poco de la leche, o sea que ten siempre a la mano una toallita o pañal de gasa para protegerte la ropa.) Hay tres posiciones que normalmente se usan para hacer eructar a los bebés. Pruébalas todas, ya que a cada bebé le funcionará una mejor que la otra.

Sobre el hombro: Coloca al bebé sobre tu hombro sujetándolo con el brazo del mismo lado. En esta posición el bebé tendrá el cuerpo estirado y erguido, lo cual facilita que le salga el aire. Con la otra mano, dale leves palmaditas en la espalda o frótasela.

Sentadito: Sienta al bebé en tu regazo con su cuerpecito inclinado hacia adelante y con la barbilla apoyada en tu mano y el cuerpo en tu brazo. Dale leves palmaditas con la otra mano o frótale la espalda.

Boca abajo, en tu regazo: Siéntate y acuesta al bebé boca abajo sobre tus piernas. Sujétalo firmemente con una mano y frótale o dale palmaditas en la espalda con la otra.

¿Por qué a algunos bebés les cuesta más eructar que a otros?

Si al cabo de unos minutos tu pequeño aún no ha eructado, eso probablemente significa que no necesita hacerlo. Sin embargo, a algunos bebés les cuesta mucho eructar y se ponen muy incómodos, lo cual significa que debes ser persistente. Tal vez, debido a la inmadurez de su sistema digestivo, el aire siga su curso hacia los intestinos, dificultando que suba. Puede que tengas que aumentar la intensidad de las palmaditas y probar varias posiciones hasta que escuches un buen eructo. Asimismo, hay bebés que aparentemente sólo liberan el aire a través del hipo.

¿No es bueno darle agua de anís u otra medicina?

Si el bebé padece de mucho aire o gases, tu médico podría recomendarte alguna medicina especial, que también sirva para tratar los cólicos. Algunas de estas medicinas tienen un efecto "antiespuma", y funcionan haciendo que el gas salga en burbujas más grandes en lugar de en muchas burbujas pequeñitas, las cuales pueden quedar atrapadas en el estómago.

El agua de anís y otras infusiones son remedios caseros antiguos y, supuestamente, ayudan a eliminar los gases. El problema es que hasta los seis meses de edad no se recomienda darle ninguna otra clase de líquidos al bebé, ya que, además de poder hacerle daño, éstos ocupan el lugar de la leche que necesitan para estar bien nutridos y desarrollarse.

Acuérdate que, a medida que el bebé vaya creciendo y se empiece a mover más, encontrará una posición cómoda y eructará por sí solo.

Dentición

La dentición

Los dientes de un bebé no aparecen de la noche a la mañana. La transición desde una linda sonrisa desdentada a otra llena de dientecitos relucientes es un proceso que lleva hasta tres años. Cuanda le salga el primer dientecito a tu pequeño celébralo, hazle fotos y anota la fecha en el diario de tu bebé.

Para cuando el niño cumpla 3 años tendrá una hermosa dentadura lista para ser cepillada (éste es un paso esencial en el camino al cuidado personal. Sin embargo, como todavía no sabrá hacerlo bien, tendrás que echarle una mano hasta, aproximadamente, los 6 años).

Cuándo comienza

El viaje se inicia en el utero. Mientras estabas embarazada el bebé desarrolló la base de lo que serán sus dientes de leche, aunque éstos están todavía metidos en las encías. Sólo uno de cada 2.000 bebés nace con dientes. A la mayoría le empiezan a salir entre los 4 y 7 meses de edad.

Si la dentición de tu bebé es precoz, puede que veas su primer dientecito (normalmente uno de los dientes del medio de la mandíbula inferior) a los 3 meses. Y si es un poco tardía, quizás tengas que esperar un año o más. Los últimos dientes en aparecer (los segundos molares, que se encuentran al fondo de la boca, arriba y abajo) normalmente empiezan a salir para el segundo cumpleaños del bebé. Un año más tarde, el niño debería ya tener el juego completo de 20 dientes de leche perfectamente instalado.

Cómo se desarrolla

Hay bebés que pasan por este proceso sin ningún problema, pero hay otros muchos a los que les cuesta bastante y sufren muchas molestias. Entre los síntomas que puede tener tu bebé están;

• Babeo de saliva (puede provocar irritación facial)

• Inflamación y dolor en las encías

• Irritabilidad, incomodidad

• Ganas de morder

• No querer comer

• Problemas para dormir

Los expertos debaten si ciertas afecciones, como la diarrea, la fiebre, la congestión, las irritaciones de la piel y los vómitos pueden ser causadas por la dentición. Una regla que aconsejamos seguir es la siguiente: si notas síntomas preocupantes en tu bebé, no lo achaques sin más a los dientes. Habla con tu médico para descartar cualquier otra causa que pueda necesitar atención.

A la mayoría de los bebés les salen los dientes en el siguiente orden: primero, los dos de delante en la mandíbula inferior, luego los dos de arriba y, posteriormente, a los lados y atrás.

Qué viene después

Los dientes de leche no se caen hasta que están listos para salir los dientes permanentes. Esto sucede hacia los 6 años.

Cuándo preocuparse

Si para el final del primer año todavía no hay rastro de los dientes, habla con el médico en la revisión de los 12 meses. (Los bebés prematuros pueden llevar retraso a la hora de sacar los dientes).

Si tu bebé tiene todos los síntomas de haber empezado la dentición — muchas babas, encías hinchadas — pero también parece estar sufriendo dolores intensos (si llora sin parar), llama al médico. La dentición no debería ser un vía crucis para el bebé.



Once razones por las cuales lloran los bebés y consejos para calmarlos.

Los bebés lloran. No hay forma de evitarlo. Así comunican que tienen hambre, les duele algo, o necesitan dormir entre otras cosas.

¿Cómo pueden los papás interpretar lo que quiere decirles su bebé con sus llantos?

Puede resultarte difícil al comienzo, pero gran parte de la crianza de los hijos se basa en probar y equivocarse, y pronto aprenderás a adivinar sus necesidades, leer sus señales de aviso y secar sus lágrimas.

Incluimos las razones más comunes por las que lloran los bebés. Si tu pequeño está llorando, consulta la siguiente lista. Seguramente encontrarás algo que lo alivie.

1. Hambre

Una vez que aprendas a reconocer las señales de que tu bebé tiene hambre lograrás darle de comer antes de que comience a llorar. Algunas de ellas incluyen: está inquieto, hace chasquidos con los labios, vuelve la cabeza hacia tu mano cuando le tocas la mejilla, y se lleva las manitas a la boca.

2. Tiene el pañal sucio

Algunos bebés te lo comunican enseguida cuando necesitan que les cambien el pañal. Otros pueden tolerar un pañal sucio durante bastante rato. De cualquier forma, esto es fácil de observar y sencillo de solucionar.

3. Necesita dormir

¡Qué suerte tienen los bebés! Cuando están cansados, pueden simplemente echarse a dormir, donde sea y cuando sea. O, por lo menos, eso es lo que creen los adultos.

En realidad, no es tan fácil como parece. En lugar de quedarse dormidos, los bebés pueden ponerse irritables y llorar, especialmente si están demasiado cansados.

Poner a tu bebé a dormir en cuanto bosteza por primera vez en lugar de esperar hasta que el cansancio lo altere puede ayudar.

4. Quiere que lo tengas en brazos

Los bebés necesitan muchos cariños. Les gusta ver las caras de sus padres, escuchar sus voces y sentir los latidos de su corazón, y pueden incluso detectar su olor particular. Llorar puede ser su forma de pedir que lo cargues en brazos.

Quizás te preguntes si lo estás "malcriando" teniéndolo en tus brazos tanto tiempo, pero durante los primeros meses de vida no lo vas a malcriar. Para darles a tus brazos un poco de descanso, puedes llevarlo en una mochila delantera portabebès o en un rebozo.

5. Problemas de estómago (gas, cólico y más)

Los problemas de estómago asociados con gas y cólicos pueden causar muchos ataques de llanto. De hecho, la condición conocida como colico se define como llanto inconsolable al menos tres horas al día y tres días a la semana, y por lo menos tres semanas seguidas.

Si tu bebé se pone irritable y llora a menudo justo después de comer, quizás tenga dolor de estómago. Muchos padres aseguran que las gotas antigases que se pueden comprar sin receta o un agua medicinal preparada con hierbas y bicarbonato de sodio (conocida en EE.UU. como gripe water) son mano de santo. Pero consulta con tu doctor antes de darle a tu bebé cualquier remedio.

Incluso si tu bebé no tiene cólicos y nunca se ha puesto irritable después de comer, tener muchos gases ocasionalmente puede dejarlo hecho un mar de lágrimas. Si sospechas que esto es lo que le sucede, prueba algo sencillo para ayudarle a sacar el gas, como acostarlo sobre su espalda, sujetar sus pies y mover sus piernas en círculos como si estuviera pedaleando una bicicleta.

6. Necesita eructar

Si tu bebé llora después de comer, quizás necesite eructar.

Los bebés tragan aire cuando lactan o beben de un biberón, y si no sacan el aire pueden sentirse incómodos. A algunos bebés les molesta muchísimo tener aire en el estómago, mientras que otros no parecen necesitar eructar demasiado.

7. Tiene demasiado frío o demasiado calor

Cuando tu bebé sienta frío, por ejemplo, cuando le quites la ropa para cambiarle el pañal, o le limpies el culito con una toalla húmeda, te expresará a través del llanto que se siente incómodo.

A los recién nacidos les gusta estar abrigados y calentitos. Como regla general, necesitan tener una prenda de abrigo más que tú para sentirse cómodos. Es menos probable que se quejen de tener demasiado calor que de tener demasiado frío y tampoco llorará de manera tan enérgica.

8. Algo pequeño

Los bebés se pueden sentir incómodos por algo difícil de notar como un cabello enroscado con fuerza en un dedito del pie o de la mano que le corta la circulación. Ésta es una de las primeras cosas que comprueban los doctores cuando examinan a un bebé que llora sin motivo aparente. Y algunos bebés son muy sensibles a las etiquetas de la ropa o a telas rasposas, así que puedes cortarle a etiqueta o ponerle prendas suavecitas.

9. Dentición

La dentición puede ser dolorosa cuando cada dientecito empuja a través de las tiernas encías. Algunos bebés sufren más que otros, pero todos tenderán a estar irritables y a llorar en un momento dado.

Si parece que a tu bebé le duele algo, pero no estás segura de qué es, pásale un dedo por las encías. Quizás te sorprenderás al descubrir el bultito duro de un diente de leche que está a punto de salir.

El primer diente suele salir entre los 4 y los 7 meses, pero puede salir antes.

10. Demasiada estimulación

Si bien los bebés aprenden de la estimulación que ofrece el mundo que les rodea, a veces les puede resultar difícil procesarlo todo y pueden sentirse abrumados con tanta actividad: las luces, el ruido, que lo pasen de mano en mano. El llanto es su forma de expresar que "ya ha sido suficiente por hoy".

Si tu bebé empieza a llorar desconsoladamente, llévalo a algún lugar tranquilo, y déjalo desahogarse un rato. Después haz alguna actividad tranquila para consolarlo, como acunarlo, o cantarle una canción de cuna.

11. No se siente bien

Si acabas de alimentar a tu bebé y de cerciorarte de que está cómodo, pero todavía sigue llorando, quizás es porque está a punto de caer enfermo. Tomale la temperatura para ver si tiene fiebre y observa si presenta algun otro signo de enfermedad.

El llanto de un bebé enfermo suele ser distinto del llanto de un bebé que tiene hambre o está frustrado. Si el llanto de tu bebé suena como que "algo va mal", confía en tu instinto y llama al doctor.

Qué hacer si tu bebé todavía sigue llorando

Algunas veces es posible que no puedas entender qué le está ocurriendo a tu bebé.

Los bebés tienen sus buenas razones para llorar, pero ni los padres más experimentados pueden leerles la mente, y los bebés no pueden expresar con palabras lo que les pasa.

Por suerte puedes consolar a tu bebé incluso cuando no sabes qué le pasa.

¿Cómo lo sujeto? Posiciones y consejos para amamantar.

Dar de mamar es uno de los actos más naturales de la vida, pero requiere práctica. El arte de sujetar y sostener a tu bebé en una posición cómoda exige coordinación y paciencia. Pero merece la pena el esfuerzo de buscar un método que les sirva a ti y a tu bebé. Después de todo, ustedes dos van a pasarse muchas horas lactando todos los días. Aquí te presentamos algunas de las posiciones más frecuentes y aconsejables, además de varias sugerencias para facilitar el acto de amamantar.

Agarre de Cuna

Esta posición clásica requiere que coloques la cabecita del bebé en el hueco de tu brazo. Siéntate en una silla que tenga unos brazos bien firmes o en una cama con muchas almohadas. Reposa tus pies en un taburete, en una mesita de café o sobre cualquier superficie elevada para evitar tener que inclinarte hacia el bebé. Ponlo en tu regazo (o sobre una almohada colocada en tu regazo) de modo que quede tumbado sobre un lado y con la cara, pancita y rodillas mirándote a ti. Luego coloca su brazo bajo el tuyo.

Si le toca mamar de tu seno derecho, deja que su cabeza descanse en el hueco de tu brazo derecho. Extiende tu antebrazo y tu mano a lo largo de su espalda para sujetar su cuello, espina dorsal y colita. Ajusta sus rodillas contra tu cuerpo por encima o ligeramente debajo de tu seno izquierdo. Debería estar tumbado horizontalmente o en un suave ángulo.

Óptima para: La posición de cuna normalmente funciona muy bien con bebés nacidos al término normal y por parto vaginal. Algunas madres dicen que este tipo de agarre dificulta el guiar la boquita del bebé hasta el pezón, así que posiblemente prefieras utilizarlo sólo a partir de que el bebé desarrolle y fortalezca los músculos del cuello (al mes, nor malmente). Las mujeres que han dado a luz por cesarea quizás sientan que la posición pone excesiva presión en su abdomen.

Agarre Cruzado


También se denomina agarre de cuna cruzada, aunque difiera del anterior en que la cabeza del bebé no queda apoyada en el hueco de tu brazo, sino que los brazos intercambian sus papeles. Si estás dando el pecho con tu seno derecho, utiliza la mano y brazo izquierdos para sujetar el bebé. Gira un poco su cuerpo para que su pecho y pancita queden directamente frente a ti. Coloca tu mano detrás de su cabeza, bajo sus oídos, y con tus dedos guía su cabecita hacia tu pezón.

Óptima para : Est a posición puede ser idónea para los bebés e infantes que tienen problemas para acoplarse al pezón.

Agarre de fútbol americano

Como su propio nombre indica, en esta posición colocas al bebe bajo tu brazo (en el mismo lado en que le estás dando el pecho), como si agarraras una pelota de fútbol americano (rugby) o un bolso de mano. Primero, coloca al bebé a tu lado, bajo el brazo, de modo que mire hacia ti, con su naricita al mismo nivel que tu pezón y sus pies apuntando hacia tu espalda. Descansa tu brazo en una almohada colocada sobre tu regazo o justo a tu derecha y, con la mano, sujeta los hombros, cuello y cabeza de tu bebé. Con el agarre "C" (ver abajo en la sección de consejos) dirige su boca hacia tu pezón, la barbilla primero. Pero hazlo con cuidado — no lo empujes tanto hacia tu seno que se resista y acabe arqueando su cabeza contra tu mano —. Utiliza tu antebrazo para sujetarle la parte de arriba de la espalda.

Óptima para: Esta puede ser una buena posición en caso de que hayas dado a luz por cesárea (así el bebé no tiene que apoyarse en tu estómago). Y si el bebé es muy chico o tiene problemas acoplándose al seno, este agarre te permite dirigir su cabecita hasta tu pezón. También es bueno para mujeres con senos grandes o pezones planos, así como para las mamás de gemelos

Agarre en Posicion Reclinada

Si quieres dar el pecho estando tumbada de lado pide a tu compañero que coloque varias almohadas detrás tuyo para que tu espalda quede bien apoyada. También puedes colocar una almohada bajo tu cabeza y hombros y otra entre tus rodillas dobladas. El objetivo es que tu espalda y tus caderas formen una línea recta. Ponte al bebé justo enfrente tuyo, acércatelo y reposa su cabecita sobre la mano de tu brazo inferior. También puedes reposar su cabeza en el brazo que queda junto a él y colocar tu otro brazo bajo tu cabeza para que no te estorbe. Si ves que el bebé tiene que estar más arriba y más cercano a tu seno, ponle una almohada o una cobija doblada debajo de la cabeza. Tu bebé no debería hacer ningún esfuerzo para alcanzar el pezón y tú tampoco tendrías que doblarte para hacerlo llegar hasta él.

Óptima para: Dar el pecho estando tumbada puede ser una buena opción si te estás recuperando de una cesárea o de un parto difícil, si te resulta incómodo estar sentada o si le das el pecho en la cama, tanto de noche como de día.

Consejos para todas las posiciones de lactancia

Apoya bien tu cuerpo.
Elige una silla o sillón cómodo que tenga brazos firmes y usa almohadas — muchas— para apoyar bien la espalda y los brazos. (La mayoría de los sofás no ofrecen un respaldo adecuado para sentarse y amamantar). Pon algunas almohadas también bajo los pies para evitar tener que inclinarte hacia tu bebé. Un taburete, una mesita de café o una pila de libros también pueden cumplir la misma función. Asimismo, puedes colocar una almohada o una manta plegada sobre tu regazo para no doblarte hacia adelante. Sea cual sea la posición que elijas, asegúrate de que acercas el bebé a tu pezón y no al contrario.

Dale buen soporte a tus senos.
Durante la lactancia, tus pechos van a ir aumentando de peso y de tamaño. Al dar el pecho, utiliza la mano que te queda libre para sujetarte el seno con un agarre "C" (cuatro dedos bajo el seno y el pulgar arriba). Otra posibilidad es lo que se denomina agarre "V" (el seno queda sujeto entre los dedos índice y medio). Nota: es importante mantener los dedos al menos dos pulgadas (5 cm.) detrás del pezón y la areola para que el bebé no los chupe.

Dale buen soporte a tu bebé.
Si tu pequeño se siente cómodo y seguro, mamará mucho más feliz y eficazmente. Utiliza tu brazo y tu mano, además de las almohadas o una cobija doblada para darle apoyo a la cabeza, cuello, espalda y caderas del bebé y mantenerlas rectas. También puedes "envolver" al bebe apretadito o colocarle con suavidad los bracitos a los lados para que succione más fácilmente.

Varía tu rutina.
Prueba hasta encontrar la postura en la que te encuentres más cómoda. Muchas mujeres descubren que el mejor método para evitar la congestión de los conductos de la leche es alternando las posiciones de lactancia. Como cada posición pone presión en diferentes partes de tu pezón, así también evitarás el dolor de pezones. Otro consejo; si en cada toma vas alternando el seno con el que empiezas a amamantar, aumentará también tu producción de leche.

Primero relájate, luego da de mamar.
Respira hondo unas cuantas veces, cierra los ojos y piensa en cosas agradables, tranquilas. Ten cerca de ti un vaso grande de agua fresca, leche o jugo para beber mientras das el pecho: la hidratación ayuda a producir leche.

¿Hora de parar?
Idealmente será tu bebé quien decida que ya tiene suficiente una vez que haya agotado ambos senos. Si necesitas variar de posición, cambiarlo al otro seno o terminar la sesión de lactancia por cualquier motivo mete muy suavemente tu dedo en la comisura de su boca. Si escuchas un ligero "pop", quiere decir que se ha interrumpido la succión (¡que puede ser muy fuerte!) y ya puedes retirar a tu bebé.

Depresión Posparto

Si amo a mi bebé, ¿por qué me siento así?

Acabas de traer al mundo a un hermoso bebé y todo el mundo está encantado. Todo el mundo... excepto tú. Si se supone que esta debe ser la etapa más linda de tu vida, ¿por qué tú no te sientes feliz?

En primer lugar, piensa que no estás sola. Esto les ocurre a muchas mujeres. Por un lado es normal que te sientas emocionalmente vulnerable después de tener un bebé. Hasta un 80 por ciento de las mamás experimentan lo que se conoce como la tristeza de despues del parto (baby blues en inglés), una forma de depresión que comienza entre unos días y una semana después de tener al bebé, y que no debe durar más de dos semanas. Si te sucede a ti, es posible que te sientas nerviosa, con ansiedad, con ganas de llorar o que no puedas dormir. También te puedes sentir irritable y con cambios de humor.

Generalmente las nuevas mamás se sienten mucho mejor después de descansar un poco, especialmente si reciben algo de ayuda con el bebé. Pero si tu tristeza, o la de alguien a quien conoces, se prolonga por más de dos semanas, continúa leyendo.

¿Puedo estar sufriendo una depresión posparto?

Si tu humor no cambia después de dos semanas, es posible que tengas una depresión posparto. Hasta el 20 por ciento de las nuevas mamás experimentan algún tipo de depresión, que puede surgir en cualquier momento durante el primer año después de tener al bebé.

Los síntomas de la depresión posparto incluyen:

• insomnio.

• lloros o tristeza.

• menos interés en actividades que antes te resultaban agradables.

• dificultad para concentrarte.

• cambio en el apetito.

• ansiedad.

• mal humor e irritabilidad.

• aislamiento de familiares y amigos.

• sentimiento de culpa excesiva.

• ataques de pánico (los síntomas incluyen latidos rápidos del corazón, mareos, confusión y sentimientos de que algo terrible va a ocurrir)

• pensamientos negativos, suicidas o sobre cosas que asustan

Tu doctor es el que mejor puede determinar si estás sufriendo de depresión posparto, pero tú también puedes tener una idea de si es esto lo que te está pasando. Los expertos dicen que si no puedes dormir cuando tu bebé duerme, a pesar de intentarlo, y sin importar lo cansada que estés, es posible que tengas una depresión posparto.

Algunas mujeres con depresión posparto creen que no pueden cuidar de forma adecuada a su bebé. Otras tienen miedo de hacerle daño.

Es importante conocer la diferencia entre los cambios emocionales normales durante el posparto y los que indican que necesitas apoyo. No es solamente lo que estás sintiendo lo que puede indicar que algo va mal, sino también la frecuencia, intensidad y duración de esos sentimientos. En otras palabras, muchas nuevas mamás pueden sentirse tristes y con ansiedad periódicamente durante los primeros meses después del nacimiento del bebé. Pero si estás llorando todo el día, durante varios días seguidos, o tienes ataques de pánico, deberías ponerte en contacto con tu doctor.

La depresión posparto puede afectar a cualquier mujer, ya sea inmediatamente después de dar a luz o meses después. Desafortunadamente, la comunidad médica tiene una larga historia de falta de comprensión y de diagnósticos equivocados con respecto a la depresión posparto. A veces los médicos no se toman demasiado en serio las quejas de una nueva madre y piensan que se trata sólo de cambios hormonales y del ajuste a su nuevo papel.

Nuestra sociedad también hace que sea difícil admitir sentimientos negativos acerca de la maternidad. Cuando las madres expresan sentimientos como ambivalencia, miedo, o rabia, pueden sentirse asustadas por ellos y asustar a los que tienen a su alrededor. Esto es especialmente cierto en nuestra cultura en la que, debido al valor y la importancia que tiene la maternidad, puede ser muy difícil de entender para los que nos rodean (y para las propias mamás) que no estemos felices con nuestro bebé.

También existe la noción entre nosotros de que estos sentimientos de tristeza y desesperanza son un problema de "actitud". Es decir, muchos latinos creemos que si una mamá quiere sentirse feliz con su bebé, sólo es cuestión de que se dé cuenta de lo afortunada que es, y de que se esfuerce en estar más contenta. Pero la depresión posparto no es algo que se pueda solucionar con la voluntad, igual que no podemos hacer que nuestro páncreas funcione correctamente cuando tenemos una diabetes, sólo "deseándolo" o cambiando nuestra "actitud". La depresión posparto es un desarreglo químico del cerebro.

Nota: Algunas madres experimentan lo que se conoce como psicosis posparto. Es una enfermedad rara, pero muy severa, que se caracteriza por alucinaciones, pensamientos muy extraños, paranoia, manía y a menudo impulsos suicidas. La psicosis posparto requiere intervención médica inmediata debido al incremento en el riesgo de suicidio para la madre y de los posibles daños al bebé.

¿Qué es lo que causa la depresión posparto?

Los expertos están de acuerdo en que no hay una sola causa, sino una combinación de factores bioquímicos, medioambientales, psicológicos y genéticos. La genética puede jugar un papel importante en la depresión posparto ya que el factor de riesgo más importante para desarrollar depresión posparto es haber sufrido depresiones.

¿Quiénes corren más riesgo de desarrollar depresión posparto?

Algunas mujeres tienen más posibilidades que otras de desarrollar depresión posparto. Tienes más posibilidades de padecerla si:

• tú o alguien en tu familia tiene un historial de depresión o de otra enfermedad mental o si has tenido tendencia a tener crisis de ansiedad o depresión mientras estabas embarazada.

• tu embarazo no fue planeado o no ha sido deseado.

• tu esposo o pareja no te apoya.

• estás teniendo dificultades en tu matrimonio.

• te sientes estresada por eventos externos como problemas financieros o la pérdida de un trabajo.

• te has separado o divorciado recientemente.

• has pasado por un gran cambio en la vida como una mudanza alrededor del momento en el que ha nacido tu bebé.

• has tenido complicaciones durante el parto o el embarazo.

• has sido víctima de abusos o vienes de una familia disfuncional.

• tú o alguna persona de tu familia tiene un historial de problemas de tiroides (tener una disfunción en la tiroides no significa que vayas a padecer una depresión posparto, pero puede predisponerte a tener problemas con la tiroides en el posparto, y esto produce síntomas similares a la depresión). Es una buena idea que te revisen la tiroides si te sientes deprimida, especialmente si has tenido un historial de problemas con ella.

Sin embargo, recuerda que estos factores de riesgo no causan la depresión posparto. Muchas mujeres con factores de riesgo de este tipo no se deprimen, mientras que otras con un solo factor de riesgo, o quizás ninguno, padecen una depresión seria.

¿Qué puedo hacer para tratar la depresión posparto?

Si tu tristeza posparto dura más de dos semanas, o si alguien que te quiere está preocupado sobre cómo te sientes, habla con tu doctor. Él/ella te podrá diagnosticar los síntomas, referirte a un especialista si es necesario, y recomendar un tratamiento. Si piensas que te puedes hacer daño a ti misma o hacerle daño a tu bebé, o si te sientes incapaz de cuidar de forma responsable de tu recién nacido, busca ayuda profesional de inmediato.

Además de obtener la ayuda de un experto, éstas son algunas formas de sobrellevar la depresión posparto:

Trátate bien. Asegúrate de que atiendes tus necesidades principales: intenta dormir y comer bien, y no te sientas culpable acerca de cómo te sientes. El hecho de que tengas una depresión posparto no significa que seas una mala madre o que no quieras a tu hijito.

Pide ayuda. Una parte muy importante de ser una buena madre es saber cuándo pedir ayuda, de manera que no tengas miedo de hacerlo durante estos momentos difíciles. Ayuda quiere decir muchas cosas: desde familiares o amigos que te ayuden a cocinar o a limpiar la casa o a cuidar del bebé, hasta la ayuda de un psicólogo.

Comparte tus sentimientos con otros. Dile a alguien a quien quieras cómo te sientes. Llama a un familiar o a una amiga que te sepa escuchar. Únete a un grupo para mamás para encontrar apoyo, o habla con otras mamás. Puede que te sorprenda saber cuántas mamás están experimentando sentimientos similares. Si tienes un esposo o pareja que te apoya, asegúrate de que sabe qué es lo que te está ocurriendo y cómo te puede ayudar.

No te abandones "por fuera". Cuidar tu aspecto físico a veces te puede ayudar por dentro. Haz que tu esposo o un familiar o amigo cuiden de tu bebé mientras tú te das una ducha relajante. Maquíllate, si lo haces normalmente. Aunque tus ropas de maternidad todavía te sirvan, cómprate algo nuevo para el posparto. Sentirte mejor por fuera te ayudará a sentirte mejor por dentro.

Duerme cuando tu bebé duerma. Este consejo no es nada nuevo, pero funciona. El esfuerzo de cuidar de un recién nacido, junto con el cansancio y las noches sin dormir es la combinación más segura para sentir la tristeza de después del parto. Para luchar contra la fatiga y la depresión, necesitas descansar. Pídele a un familiar o a una amiga que vigile a tu bebé, aunque sea por una hora, y duerme. Si no hay nadie que te pueda ayudar, puedes contratar a una doula o a una niñera que tenga experiencia con recién nacidos.

Sal a la calle. Pon a tu bebé en su carreola (cochecito) y llévalo a dar un paseo, aunque sea alrededor de la cuadra, o sal con una amiga a un café cercano. El aire fresco, el sol y la compañía les harán mucho bien a tu bebé y a ti. Si un paseo es demasiado para ti en este momento, simplemente vete fuera, cierra los ojos, respira hondo, y siéntate al sol durante unos minutos. Te ayudará.

Tómate las cosas con calma. La llegada de tu bebé es una buena razón para tomarte las cosas con calma. Resiste la tentación de lavar la ropa mientras el niño duerme y deja que el resto de las tareas esperen. Haz que te traigan la comida, o pídele a tu pareja que te traiga algo de camino a la casa. Si el teléfono siempre está sonando en los momentos más inoportunos (por ejemplo cuando estás intentando que el bebé duerma, o cuando finalmente has podido encontrar un ratito para descansar) baja el volumen del timbre y regresa las llamadas cuando sea conveniente para ti. Si estás de baja por maternidad, olvídate de todo lo referente al trabajo. No te preocupes porque estarás lista para trabajar de nuevo en poco tiempo.

¿Es seguro tomar antidepresivos mientras estás amamantando?

Los efectos de las medicinas antidepresivas en los bebés lactantes no se han estudiado y por lo tanto no hay muchos datos sobre ello. Pero aparte de esto, muchos doctores creen que los beneficios de la lactancia son tan grandes, que superan los posibles riesgos de tomar antidepresivos mientras estás amamantando al bebé. En caso de estar amamantando, asegúrate de decírselo al doctor si estás considerando la posibilidad de tomar antidepresivos.

Mi esposa tiene depresión posparto. ¿Cómo puedo ayudarla?

El periodo de posparto es también difícil para los papás. Después de todo, tú también estás atendiendo a las necesidades del bebé, por eso es importante que te asegures de descansar todo lo que puedas. Mientras tanto, ofrécele ayuda a tu pareja cuando lo necesite e intenta no juzgarla. Puede ser difícil ajustarse a tu pareja cuando está pasando por una depresión posparto, especialmente si esperabas que después de tener al bebé iban a tener una etapa feliz en familia. Pero recuerda que tu apoyo es vital para su recuperación.

Habla con el obstetra o psicólogo de tu esposa para intentar comprender mejor por lo que está pasando. No puedes arreglar lo que le está ocurriendo, pero puedes estar ahí para apoyarla. Lo que es importante es que encuentre el tratamiento adecuado.

Para más información puedes ponerte en contacto con:

Centro para el Estrés del Posparto (Postpartum Stress Center)

(610) 525-7527

Apoyo Internacional al Posparto (Postpartum Support International)

(800) 944-4773

Instituto Nacional de Salud Mental (National Institute of Mental Health)

(800) 421-4211